⚠ Hablemos de límites ⚠

Muc39557656_1996866933690736_8424991239195066368_n.pnghas veces cuando pensamos en poner un límite a otras personas lo primero que sentimos es culpa, en vez de sentir que estamos haciendo lo correcto para nosotros mismos, por mantener estable nuestra autoestima, nuestra dignidad y nuestro valor como personas. Muchas veces mal acostumbramos a los otros, a tratarnos de la forma en que ellos quieren y no como merecemos.
Nos quejamos de nuestra situación, nos quejamos de que nos tratan mal, de que las personas no nos respetan, pero ¿Qué hacemos al respecto para poner un alto a esa situación? La respuesta en muchas ocasiones es nada! No hacemos nada por temor a las “repercusiones” que creemos pueden ocurrir, perder el amor de esa persona, generar un conflicto, quedarnos en soledad o hasta creer que no “tenemos derecho” a demandar y establecer claramente a los otros cómo queremos ser tratados.
Poner límites a las personas que nos rodean, no sólo es nuestro derecho, sino que también es nuestra responsabilidad, ya que le dejamos claro a las personas que nos rodean como queremos ser tratados, no dejamos puertas abiertas a adivinar que nos gusta y que definitivamente no nos gusta.
Unos de los principales problemas a la hora de establecer límites, es que no sabemos (o nunca nos hemos puesto realmente a reflexionar) qué no nos gusta con respecto al trato que recibimos y el otro gran problema es el miedo a la reacción de los otros.
Si quieres saber más sobre límites emocionales, te invitamos a leernos el resto de la semana, ya que cada día daremos un aspecto diferente sobre el tema, porque si tienes derecho a decir cómo quieres ser tratado y no debes sentir culpa al respecto!