Cuando estamos en medio de la crisis, normalmente no vemos la salida y mucho menos las posibilidades de crecimiento que me trae la crisis, normalmente solo nos desesperamos y desarrollamos más agudamente la visión de túnel.
Recordemos que «No hay mal que dure 100 años, ni cuerpo que lo resista» Las adversidades irán poco a poco pasando, pero más allá de esperar a que pasen es ver cuál fue el aprendizaje que dicha situación nos dejó.
En mis años ejerciendo mi profesión, me he percatado que el comportamiento normalmente de nosotros los seres humanos es repetir una y otra vez las situaciones de crisis, ¿Qué me refiero con esto? Me refiero a que por ejemplo paso de una mala relación afectiva a otra, porque el problema real es que no he aprendido a escoger pareja y sigo buscando los mismos patrones de personas, me refiero a que paso una situación de abuso en un trabajo y después se vuelve a repetir más adelante, porque no he aprendido a poner límites a las personas que me rodean, me refiero a que me lleno de deudas y tarjetas de crédito y más adelante una vez más vuelvo a tener gastos desmedidos y nuevamente tengo ruina y deuda en mi vida, porque lo que no aprendí fue a tener un adecuado control de impulsos y a vivir sanamente mis emociones sin querer «brincarlas» o evitarlas.
Las pruebas o crisis, pasan y sanan, pero depende de mí tomar conciencia y acción, acudir a terapia y así no volver a repetir el ciclo definitivamente.
